El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Acercamiento al Palo Canario

¿QUÉ ES?

El PALO CANARIO o el JUEGO DEL PALO, como se le conoce popularmente en las Islas Canarias, debe concebirse como una esgrima de bastones que se realiza como práctica lúdica entre dos jugadores, con fines antagónicos pero que buscan marcar sin llegar al contacto, desarrollando para ello la habilidad y el control en el manejo de los palos. Podríamos concretar que la esgrima de palos que se conserva en el Archipiélago Canario en la actualidad, comprende varias modalidades y estilos, conformando ésta diversidad técnica la gran riqueza del PALO CANARIO.

¿QUÉ REPRESENTA?

Esta actividad física, que representa una de las principales señas de identidad del pueblo canario, al constituir una de sus más importantes manifestaciones por su rico valor cultura y a antropológico, tiene que ser contemplado desde una perspectiva amplia. Para ello, al Palo Canario hay que situarlo inmerso en unas coordenadas culturales, partiendo de unos parámetros esenciales que se pueden concretar en los siguientes denominadores: JUEGO TRADICIONAL, ya que su conservación se debe a la transmisión de una generación a otra desde tiempos lejanos; JUEGO POPULAR, puesto que su práctica ha estado siempre ligada a las clases populares canarias y al modo rural isleño; y JUEGO AUTÓCTONO, puesto que su origen hay que buscarlo en la propia tierra de quienes lo practican en la actualidad.

¿DE QUÉ SE TRATA?

El planteamiento de su fundamentación, no es fácil de asimilar en la sociedad moderna. Su concepción de JUEGO está claramente diferenciada del DEPORTE, ya que al no existir competición con resultado computable, sólo se establecen unas reglas mínimas transmitidas oralmente, donde prevalece el respeto al adversario que en ningún momento se considera un enemigo al que hay que derrotar, sino un oponente al que hay que convencer sin golpes, solamente marcando en las partes vitales que el otro presente descubiertas o con un ligero toque en las zonas menos peligrosas que estén desprotegidas, primando el juego abierto y creativo, donde aflore una amplia diversidad de técnicas que hagan que el juego sea fluido y espectacular. Constituye en suma un arte relíctico que guarda un conjunto de valores heredados de nuestros mayores, donde predomina la nobleza y la consideración respetuosa entre los jugadores, que ha hecho que la tradición del Juego del Palo Canario se haya mantenido en el tiempo como: "un pacto de caballeros". En relación con lo expuesto, una vez que se observa esta práctica, es muy común cuestionarse ¿en que consiste el Palo Canario? y ¿qué es lo que lo diferencia del resto de prácticas afines?. Existe un dicho entre los jugadores de Palo, transmitido de forma generacional, que resume en gran parte la esencia del Palo Canario, al sentenciar claramente su prioridad más palpable: "TOCAR Y NO SER TOCADO". Esta sencilla premisa, ha permitido el desarrollo de un refinamiento técnico fuera de lo normal. Los jugadores tratan de conectar su palo con una zona dejada al descubierto por su oponente, pero sin la intención de hacer daño o propinar un golpe, es decir "marcando" el contacto o como se dice generalmente "reteniendo el palo", por lo que el juego se desarrolla sin aparente peligrosidad.

Bajo ningún concepto, los jugadores pueden acordar movimientos amañados, se tiene que realizar el "juego en vivo", donde no hay nada pactado de antemano, buscando cada jugador su ventaja mediante los desplazamientos constantes y concatenados de distancia larga y corta, así como los cambios de juegos de derecha a izquierda y viceversa, buscando de esta forma abrirle la guardia al contrario para proyectarle las técnicas más efectivas que marcan la diferencia en el juego.

¿CÓMO SE TRANSMITE?

Esta tradición, se intenta transmitir con la principal finalidad de que su práctica se realice dentro de los límites del JUEGO, pero es obvio que su conocimiento posibilita unos recursos de autodefensa que pueden ser utilizados en situaciones adversas, como ocurriera con mayor frecuencia antaño, por ello, los maestros tradicionales establecen una diferenciación entre el JUEGO y la PELEA, siendo la diferencia muy simple, al basarse que en el primero se marca y en el segundo se entra en contacto golpeando. En base a este planteamiento, se puede deducir con claridad que el concepto de PALO CANARIO, es más amplio que el de JUEGO DEL PALO, ya que no sólo comprende éste, sino también la cara oculta y menos bella, que aunque el buen jugador de palo que se precie sabe en conciencia que es la última función que debe hacer del "palo", hay que estar preparado para lo que pueda venir.

¿QUIÉNES LO ENSEÑAN?

Los maestros son los responsables de la instrucción llevada de forma individual o en grupo, iniciando a los receptores en los rudimentos técnicos o en el perfeccionamiento de su estilo de juego y su correspondiente modalidad, transmitiéndole paralelamente toda una filosofía de valores, dirigido a sustentar un carácter de madurez y de autocontrol, imprescindible en todo jugador al cruzar su palo con el de su oponente.

¿CUÁLES SON SUS ORÍGENES?

A lo largo de la historia de la humanidad y desde tiempos inmemoriales, siempre ha existido pueblos que han hecho del palo una herramienta de ayuda y apoyo para el hombre en sus distintas labores agrícolas y pastoriles. La confección de la madera, desde el tratamiento de una gran amplitud de árboles, ha posibilitado una extensa diversidad de instrumentos de trabajo y de autodefensa como arma de grandes posibilidades.

Los pueblos nómadas pastores desarrollaron toda una cultura del palo, destacando en especial su dominio con implementos de diversos tamaños para la confrontación hacia animales hostiles a su ganado, así como contra otros seres humanos rivales y adversos. Durantes siglos, muchos colectividades humanas han guardado con celo sus prácticas de esgrima con palos, conservándolas de forma tradicional, con su transmisión generacional y esmero cuidado de su riqueza técnica.

En Canarias, el uso del palo con fin diverso tiene un origen ancestral: el conocimiento documental más antiguo referido a esta práctica retrocede a la época prehispánica del Archipiélago Canario. Textos de los cronistas de la conquista y anteriores dan fe de la destreza y la pericia de los aborígenes en el manejo del palo, destacando en relación con lo expuesto, que el pastoreo constituía su principal actividad de sustento, debiendo tener la referencia de su ubicación cultural como pueblo Neolítico, por lo que desconocían el metal, siendo sus utensilios elaborados con piedra, madera, hueso y lo que la naturaleza les ofrecía.

¿QUÉ DESARROLLO HISTÓRICO HA TENIDO?

En el tiempo que dura la conquista de las Islas, el palo como arma beligerante toma un protagonismo relevante, siendo utilizado con las puntas afiliadas para penetrar en las armaduras de los castellanos. Por ello, no es de extrañar que después de esta contienda bélica, se establecieron prohibiciones no sólo sobre su práctica, sino sobre el simple acto de portar palos. Ante esta contumaz persecución, la transmisión de la esgrima del palo se realiza de manera oculta, siendo el reducto familiar y las zonas rurales el entorno propicio para mantenerlo vivo como legado cultural.

En el posterior devenir de los siglos, aunque su práctica se mantiene de forma oculta, existen referencias escritas que han llegado hasta nuestros días de la habilidad y destreza de los canarios en el uso del palo en controversias y lances de honor, así como en los enfrentamientos contra los ataques piratas sufridos por las islas. Una vez rebasado este secular período de desaparición pública, vuelve a aflorar a la luz en la segunda mitad de siglo XIX, fructificando la pluralidad de practicantes del Palo Canario en todas las islas del archipiélago.

A principios del siglo XX, se produce un hecho trascendental para pervivencia de esta tradición: el paso de la enseñanza individualizada de padres a hijos o allegados a la transmisión colectiva. Este acontecimiento se produce en el populoso enclave de San Andrés, barrio marinero de Santa Cruz de Tenerife, de la mano de los hermanos José y Nicolás Morales Martín. Este núcleo originario constituyó la primera Escuela de Palo conocida públicamente, comprendiendo en la actualidad casi un siglo de historia, ya que la misma se ramificó en dos estilos que se conservan en la actualidad: el «Morales» prodigado por los descendientes familiares de los precursores y que dirige Don Pedro Morales, nieto del mentado Cho José; y el «Déniz» que debe su nombre al afamado jugador de palo Don Tomás Déniz Hernández, aventajado alumno de los hermanos Morales, que desarrolló intensamente la labor de la enseñanza del Juego del Palo durante décadas. Sus discípulos directos han continuado la actividad iniciada por el maestro, contando en la actualidad se impregnaron de la irradiación de la Escuela de San Andrés. Así, los Acosta y los Vergas tuvieron vinculación directa con el magisterio de los Morales, lo que les supuso una amplitud de miras al relacionarse con otros jugadores de palo. San Andrés era el principal lugar de encuentro del Palo Canario a finales del siglo XVIII y primeras décadas del siglo XIX no sólo para los tinerfeños, sino también para jugadores de otras islas, siendo digna la mención del majorero Pedro Pestaño, que inició en la práctica del palo a José Morales, que con el tiempo se convertiría en una leyenda sin parangón. Los discípulos de esta célebre escuela marcaron toda una época: jugadores como Francisco Morales, Tomás Déniz, Hilario Torres, Pedro Domínguez, Eugenio Felipe, Enrique Torres y Pedro Cabrera, entre otros, son recordados aún por su maestría del movimiento, la refinada técnica que atesoraban y la espectacularidad del juego desarrollado por su varas, representando una generación brillante que ha eternizado la memoria de la escuela pionera del Palo Canario.

Si bien fue el maestro Tomás Déniz el primero que se avino a enseñar públicamente a principios de la setenta, tras un período largo de tres décadas en el que el Palo Canario estuvo en peligro de desaparición, muy pronto otros jugadores de renombre como Polo Acosta y Maximiliano Hernández. Acosta, así como los hermanos Elisio y Luciana Díaz, que siguen la línea característica de su padre Eugenio Díaz «el Verga», aceptan el compromiso de enseñar sus estilos de juego, perpetuando de esta forma sus escuelas familiares.

Paralelamente, en el resto del Archipiélago, reputados jugadores y peleadores del palo de finales del siglo XIX y principios del siglo XX optan por transmitir sus conocimientos, enseñando los rudimentos técnicos de sus demostradas habilidades a los que, recogieron su testigo, se convertirían en los maestros tradicionales de las escuelas actuales de Juego del Palo. La transmisión generacional acontece en La Palma de manos de Vicente Rodríguez «Vidal» a Tomás Hernández, en El Hierro Juan F. Quintero Zamora hace lo propio con Eloy Quintero y Juan Cabrera Machín; Gran Canaria tiene en la familia Calderón y en Francisco Santana «Mastro Paquito» y Miguel; en Lanzarote, José María Feo Barreto pasa el legado a su sobrino Crispín Feo y, en Fuerteventura Ruperto Martín instruye a los hermanos Simeón y Domingo Brito. De esta forma se sientan las bases de futuro del Juego del Palo Canario.

En esta breve visión histórica hay que constatar los intensos de asociacionismo de los practicantes de palo, dirigidos a aunar esfuerzos en la transmisión, difusión e investigación del Palo Canario. La experiencia más importante en este sentido la ha constituido la Asociación de Juego del Palo Canario «AJUPAL», que funcionó ininterrumpidamente desde junio de 1985 hasta diciembre de 1993.

¿EN QUÉ SITUACIÓN SE ENCUENTRA?

Como colofón de las etapas históricas reseñadas, hay que decir que a finales del siglo XX, el Juego del Palo Canario entró en un proceso federativo que se inicia con la Orden de 15 de septiembre de 1992 que regula los Juegos y Deportes Autóctonos de Canarias, de la cual se deriva la constitución de la Agrupación Canaria de Juego del Palo en junio de 1994. Los Clubes-Escuelas que conforman esta Agrupación, han tenido como principal finalidad, el luchar paradójicamente por la derogación del Preámbulo de dicha Orden, al listar éste ostensiblemente la esencia y filosofía del Palo Canario Tradicional. Tras mucho bregar en este sentido, se consigue su anulación definitiva al promulgarse una nueva normativa legal: la Orden de 15 de octubre de 1996 por la que se regula la constitución y funcionamiento de la Federaciones Canarias, por mor de esta Orden, la Agrupación Canaria de Juego del Palo se reconvierte en Federación de Juego del Palo Canario, un viejo sueño de la mayoría de los jugadores de palo que se ha visto hecho realidad. Este proceso ha sido refrendado por la Ley 8/1997, de 9 de julio, Canaria del Deporte (B.O.C. 92, de 18.7.97).

¿EN QUE SE BASA SUS FUNDAMENTOS TÉCNICOS?

Podemos sintetizar, muy a groso modo, los contenidos estructurales más substanciales del Palo Canario, remitiéndonos para ello a las resoluciones estatuarias que se han acordado unánimemente en el seno de la Federación de Juego del Palo Canario y que versan sobre aspectos definitorios, descriptivos y de significación. En este sentido e intentando constatar las características esenciales transmitidas por la Escuelas de Palo, se específica que esta práctica autóctona y tradicional es una actividad lúdica de las Islas Canarias, la cual se concreta por:

- El implemento o palo

En esta práctica se utiliza un palo de madera, siendo éste un implemento o instrumento de diversos tamaños y con denominaciones distintas según las zonas o islas, tales como: Vara, Garrote, Macana y Bastón entre otros.

- El jugador o transmisor

En el Juego del Palo Canario, sus practicantes, además de realizar una actividad física de una gran riqueza técnica, cumplen la función de transmisores y conservadores de una tradición popular de las Islas Canarias, siendo los conocedores y dominadores de los rudimentos técnicos que posibilitan la supervivencia de esta seña de identidad ancestral.

Por la preparación y conocimientos adquiridos, los que participan de este legado cultural están integrados en las categorías de: principiante o iniciado, jugador y la máxima distinción de maestro, según el nivel de juego alcanzado; siendo la consideración y reconocimiento de los distintos grados de enseñantes, la de monitor o instructor , entrenador y el nivel máximo de maestro. En base a estas clasificaciones, se puede llegar a ser maestro por dos vías: por la propia maestría en el dominio de las técnicas o por la esmerada faceta de la enseñanza.

- Clubes

CLUB-ESCUELA:

Organización compuesta por jugadores e iniciados que practican una de las modalidades del Palo Canario, debiendo estar supervisada y apadrinada al menos por un maestro reconocido por la Federación de Juego del Palo Canario.

CLUB-GRUPO:

Colectivo u organización que aglutina a jugadores e iniciados que practican un estilo tradicional del Juego del Palo Canario, no contando con el asesoramiento y respaldo de uno de los maestros reconocidos por la Federación.

- La estructura técnica

Esgrima o práctica lúdica tradicional concebida como juego de codificación flexible que ser realiza entre dos jugadores, provistos de un palo, vara, garrote, lata y bastón con dimensiones similares para cada modalidad y cuyo fundamento técnico principal consiste en la realización por parte de uno de los jugadores de una técnica palo o punta de ataque mandado o golpe de una forma correcta, desde una posición cuadra apropiada, a una parte vital del otro jugador, realizándolo lo más cerca posible sin efectuar contacto, es decir, parando reteniendo el palo. Por el contrario, el otro jugador deberá efectuar una esquiva vacío o técnica de defensa apropiada atajado o parada que neutralice o bloquee el palo adversario, evitando que se acerque a él, pudiendo realizar como respuesta una acción de réplica contramandado o contragolpe.

De la descripción reseñada se puede concretar la siguiente definición del Juego del Palo Canario: «Esgrima de bastones de diferentes tamaños (palo chico, vara, lata y garrote), cuyo fundamento se basa en la realización de técnicas de ataque, de forma controlada, que son defendidas por el otro jugador».

Esta actividad física tiene como fundamentos básicos los siguientes caracteres:

- Práctica física individual.
- De posición.
- Con instrumento o implemento.
- Por la manifestación de conductas matrices.

¿CUÁLES SON SUS MODALIDADES Y ESTILOS?

Dentro del Juego del Palo Canario existen diversas modalidades, atendiendo prioritariamente el tamaño de los palos, aunque también es determinante el agarre de los mismos, la distancia a la que se desarrolla el juego entre los practicantes y las distintas formas de realizar las defensas ante las acometidas del adversario.

Con respecto a estos criterios, las modalidades que comprende esta práctica tradicional son las siguientes:

- Palo Grande: se conservan el juego de la Lata en Fuerteventura y el del Garrote en Gran Canaria, aunque también se practica, en menor medida, en otras islas. Su tamaño es superior en altura a la persona que lo emplea, aceptándose en casos excepcionales, por referencias de algunos jugadores, que el tamaño de los palos sea de la misma altura de éstos. Su grosor es generalmente uniforme en sus proporciones de un extremo a otro, las denominadas puntas.

- Palo Medio: denominado también vara, está difundido por casi todas las islas del Archipiélago. Su tamaño no excede de la altura de la barbilla del jugador y como mínimo por encima de la cintura del mismo, aunque lo más frecuente es que se sitúe a la altura del corazón. Debe de ofrecer una diferenciación clara y progresiva del grosor, con dos extremos diferenciados: el más estrecho llamado punta y el más ancho denominado trozo.

- Palo Chico: casi desaparecido, sólo se conservan vestigios de su práctica por algunos jugadores aislados que lo ejercitaron en el pasado. Presenta variadas dimensiones en sus formas y grosor, siendo uniformes en el tamaño, siempre por debajo de la cintura del jugador.

Existen, dentro de las modalidades del Palo Canario, los siguientes estilos tradicionales: en Palo Grande: el juego de la Lata y el del Garrote; en Palo Medio: el Déniz, Morales, Acosta Verga, Conejero, Quintero Zamora y Hernández Medina o Garafiano.

En el Palo Canario, los movimientos que se realizan conjuntamente y coordinados por el jugador son los que establecen las posiciones y acciones de defensa y ataque que posibilitan el desarrollo del Juego.